
El cuarteto SIGMA PROJECT, invitado por la Orquesta Nacional de España al ciclo "Carta Blanca a Sofía Gubaidulina", realizó el pasado 14 de enero el estreno en España de la obra "Verwandlung" (2004), interpretada en la sala de cámara del Auditorio Nacional de Música de Madrid.
En el transcurso de su carrera, Gubaidulina ha compuesto obras en una gran variedad de géneros y para combinaciones asombrosas de instrumentos. Siempre ha sido extremadamente consciente, como compositora, de que la experiencia del concierto es, por su propia naturaleza, una experiencia teatral, un rito, un drama. El acto de interpretar música ante un público supone que el elemento visual (la manera en que percibimos con los ojos los movimientos e interacciones de los intérpretes), así como la dimensión espacial (el lugar de donde percibimos que proceden los sonidos) pueden influir y realzar lo que escuchamos con los oídos. La atención concedida a los detalles de la puesta en escena resulta más intensa en unas partituras de Gubaidulina que en otras. En algunas se especifica el emplazamiento y la distribución espacial requerida a los intérpretes. En otras —por ejemplo en In Erwartung— los movimientos de los intérpretes durantela representación están dibujados. El simbolismo de los instrumentos que representan los “personajes” en un drama musical son elementos destacados en obras como el Concierto para fagot y cuerda grave (1975) y Siete Palabras para violonchelo, bayan y cuerda (1982).
"Verwandlung" es la iniciativa más abiertamente teatral de Gubaidulina destinada a una sala de conciertos; se trata de una performance. En esta obra, interpretada por primera vez en 2004, al trombón se le asigna el papel de payaso que, a medida que se desarrolla el argumento, experimenta una profunda “metamorfosis”. (Casualmente, el título original de la obra de Gubaidulina coincide con el título de la famosa novela de Kafka). Como protesta por la “agresión” de los saxofonistas, el trombón incluso pide al público que le apoye, traspasando de esta manera la cuarta pared. A pesar de que gran parte de la acción escénica se deja para la inspiración del momento y de que la compositora otorgue libertad al protagonista para la improvisación al comienzo de la obra, en la partitura se indican cuidadosamente la trayectoria y el ritmo generales de este “drama en música”, los cambios de vestuario y el instante en el que el “payaso trombonista”se transforma en una “figura trágica”.
Laurel E. Fay, musicóloga.
(Traducción: Blanca Rey)